La fábrica de algodón

Blog
Typography

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Gregorio se dirigía a comprar el pan al Centro Comercial El Portachuelo, al cruzar la antigua carretera de Hoyo de Manzanares, echó una mirada hacía el paseo de La Estación, y vio que subía por él Rafael, por lo que se dispuso a esperarlo para así charlar un poco, una vez juntos, le dijo.

-¡Parece que vienes sofocado!, ¿o es que te has dado una panzada a andar?
-¡Hombre! Una panzá no, pero ya llevo un buen rato andando, me he ido al Polígono Industrial Sur, lo he recorrido de punta a punta, y ahora la cuestecita de La Estación que tira un poco pá los que ya somos mayores. Por cierto, me he quedaú asombraú de la cantidad de industrias y fábricas que hay macho, alguna grandísimas, eso sí, hay otras que se ve que han cerrado con la crisis.

-Sí, la crisis ha hecho estragos, hablando de fábricas, fíjate, a los que somos de Colmenar Viejo y como dices tú, ya somos mayores y conocimos el pueblo en los años cincuenta y sesenta, había muy pocas industrias y las pocas que había eran, alguna tenería, molinos de harina, varias varerías, queserías y carreterías, dos pares de talleres mecánicos de camiones y automóviles, eso sí, además del matadero municipal, el gran matadero de la RADICAL, y como fábrica La de Harinas (ver La Comarca, octubre 2002), quién nos iba a decir, que ahora tendría nada menos que tres polígonos industriales, El Artesano en el Olivar, El de la Mina en el prado de Las Banderrillas y El Sur en la cerca Cocinas y Navarrosillos, todos ellos repletos de industrias, talleres y fábricas. Y precisamente sobre fábricas podíamos hablar si quieres y así descansas un poco, vamos al bar de por aquí, y te cuento ciertas curiosidades de la que se puede considerar como una de las primeras fábricas de Colmenar Viejo, ya que todas aquellas industrias, talleres, fabricas etcétera, excepto La RADICAL, tenían de promedio como mucho media docena de trabajadores, y se las podía denominar fábricas, que lo eran, pero realmente pero no las dábamos ese calificativo.

Una vez sentados, pidieron ambos café. Rafael algo más repuesto del recorrido, le preguntó a Gregorio:
-¿Y qué fábrica fue esa?
-La que los colmenareños denominamos “La Fábrica de Algodón”, que llegó a tener más de una veintena de trabajadores en sus diferentes etapas.
-Venga, ¡pues cuenta!
-Oficialmente la firma se llamaba Fabricación de Apósitos Sanitarios, S. A., su domicilio social y fábrica estaba en la calle Tinte número 37, y para que tengas más datos su número de teléfono era el 146. La fábrica ocupaba la actual manzana comprendida entre las calles de Tinte, Uruguay, Platerías y Travesía del Tinte. La edificación la construyó en 1960, Victorio “Palanquín”, la entrada principal estaba en la Travesía de Tinte número 2, que daba a un patio, del patio se entraba a la fábrica, y la entrada de mercancías que era muchísimo más grande, estaba por la calle Tinte, 37, actual número 39, en el patio había una casilla, dos pozos y un estanque, y la nave estaba dividida en tres departamentos o secciones, la primera que daba al esquinazo de la calle Uruguay con Platerías era para el lavado y secado, la segunda que la seguía era donde se efectuaba el cardado y la de continuación, la tercera, era la del empaquetado.
-Recuerdo perfectamente las fachadas de todos sus laterales, y que junto a la de la calle Tinte había un transformador de la luz.

-El transformador de electricidad es lo único que queda de aquella antigua manzana. De la edificación para que la recuerdes te comento que, la nave de la fábrica estaba paralela a la calle Platerías, y que también en paralelo estaba el patio que daba a la calle Tinte.
La instalación de la maquinaría para la fabricación de apósitos sanitarios, se comenzó en febrero de 1961, con la llegada de Juan Sánchez Cobo, que vino con toda su familia de Orusco de Tajuña (Madrid), donde trabajaba en otra fábrica de algodón que había en el campo, concretamente vino el 3 de febrero de 1961. Los propietarios de la fábrica colmenareña y socios fueron Emilio Pardo, que era el gerente y Enrique León el ingeniero industrial.

 

Grupo de chicas de la fábrica en un descanso

 

Y ahora te voy a contar a grandes rasgos el proceso para la fabricación del algodón hidrófilo, que era lo que mayormente se realizaba, todo esto lo sé gracias a Juan Luís Sánchez García, que era el contramaestre e hijo de Juan Sánchez Cobo, era el siguiente:

El algodón que llegaba a la fábrica, era el sobrante o desperdicios de las fábricas de hilados de tejidos, que venía en grandes balas de entre 200 o 250 kilogramos.

 

Victoria Martín y María del Carmen “Telesfora” junto a las enormes balas de algodón.

 

El primer paso consistía en cocer el algodón con sosa cáustica, en una gran caldera que se la denominaba autoclave, para desinfectarlo y hacerlo hidrófilo.
Segundo: Se depositaba en pilas con cloro para blanquearlo.
Tercero: Se pasaba por un lavadero mecánico con aspas donde se lavaba con jabón y acido sulfúrico.
Cuarto: Se llevaba a una centrifugadora grandísima para que escurriera el agua.
Quinto: Después se pasaba por un secador mecánico de aire caliente donde se secaba.
Sexto: Continuaba pasando por un batán, donde ya se formaba en una lámina y se enrollaba.
Séptimo: Seguidamente iba a unas máquinas cardadoras, que tenían un bombo de unos 4 metros de diámetro donde se esponjaba.
Octavo: Pasaba a otro bombo donde se hacían láminas, finas o gruesas, dependiendo el pedido.
Y noveno: Esas láminas pasaban a un grupo de empleadas, que lo pesaban y empaquetaban.
-¿Y solamente fabricaban algodón hidrófilo?
-Su gran producción era eso, aunque también fabricaron compresas. La fábrica tenía dos turnos de ocho horas trabajo, de seis a catorce y de catorce a veintidós, algunas veces por la gran demanda de pedidos se trabajaba a pleno rendimiento ininterrumpidamente las veinticuatro horas. Los operarios en los diferentes periodos fueron entre diez o doce, algunos de los que recuerda Juan Luís, fueron: Rufino García Ibáñez más conocido como “Juan el Monjo”, su hermano Santiago, Antonio y Alejandro Cancela, los hermanos Faustino y Valentín “Pepegil”, Gregorio “Tadeo”, Antonio el de bar Andalucía, “Clavel”, Juan “Chafanda”, y los hijos de Juan, el propio Juan Luís y su hermano Jesús, y de chicas más o menos el mismo número, entre diez o doce, según me las relacionó Juan Luis, fueron: María del Carmen Gómez la hija de Telesforo el de los coches de Línea, María Luisa la esposa de Martín López García “Leandro”, Petra “Lucera”, Lucía García la hija de Ramón el conductor de los “Colas”, Las hermanas Remedios y Victoria Martín “Chozas”, María de la Morena “Areta”, Julia Frades, Julia la hija de Sabino el guardia civil, Remedios Aragón “Correa”, Angelines “Chapira”, Angelines “Culera”, Patrocinio de los Nietos, Remedios Criado “Bojarrila”, María Luisa “Clavela”, Teresa “Boina”, Petra la mujer de “Pepe Saliva”, y las tres hijas de Juan Sánchez, María Luz, Dolores y Antonia.

Comentando este tema con mi amigo Pablo Torres, él recordaba de cuando vivía en Madrid, ver en el envoltorio del paquete azul del algodón la etiqueta que indicaba estaba fabricado en Colmenar Viejo.
-Razón tienes, ahí tienes de cómo la fabrica llevó el nombre de Colmenar Viejo por muchos rincones de España.

 

Chicas uniformadas de la fábrica con paquetes de algodón de diferentes tamaños.

 

-¡Ah! Por cierto, ¿sabes quién llevaba los paquetes a Madrid para repartirlos?
-Pues me figuro que los recaderos.
-Efectivamente, y en aquellos días uno de ellos eran los hermanos Juan y Mariano, más conocidos como “Los Piquines”, ellos eran los que los llevaban.
La fábrica estuvo en funcionamiento quince años, y su encargado como te he mencionado fue Juan Sánchez Cobo, que nació en Torre Cardela (Granada), se vino a Madrid y se casó con María García Muñoz natural de Morata de Tajuña (Madrid), tuvieron seis hijos, Juan Luís, María Luz, Jesús, Dolores y Antonia que nacieron en Morata de Tajuña y José María que ya nació en Colmenar Viejo, todos ellos han echado raíces en aquí, Juan vivió con su familia en la calle Boalito, falleció el 9 de marzo de 1985, y está enterrado en el cementerio de Santa Ana.

 

-Recuerdo a Juan Sánchez, que era un asiduo de tomar chatos por los bares del centro del pueblo.

 

Juan Sánchez Cobo

 

-Así es, le gustaba tomar su ronda de chatos con colmenareños que fueron sus amigos, fue un hombre bastante popular en Colmenar Viejo, además un amante de las rimas, tanto es así, que compuso una rima que ha llegado a algunas manos, y creo haberla leído, su hijo Juan Luís me la entregó, diciendo que le gustaría que en honor a su padre se viera publicada, y, ahí la tienes para si quieres leerla, comprobaras que en su contexto encierra casi todos los bares y tabernas del centro del pueblo, y cita algunos de los colmenareños que fueron sus amigos, además de una sabrosa rima:

 

Ronda de chatos

Esto lo escribe un señor/ vecino de Colmenar/ que está al frente de una empresa/ desde diez años acá/ él tiene muchos amigos/ que lo pueden demostrar/ los unos serán de paso/ los otros son de verdad/ pero en resumidas cuentas/ ¡el vino que beberán!
Se toman el “Tres Pistolas”/ popular en Colmenar/ también el “Solis” es bueno/ nunca lo despreciaran/ recorren todas las tascas/ con toda formalidad/ y si ven alguna bronca/ ellos fuera se echarán/ nosotros a nuestro paso/ queremos vivir en paz/ creemos que nuestra hora/ no tardando llegará.
El convencimiento es bueno/ pues es cosa natural/ los nuestros se fueron antes/ nosotros vamos detrás/ y el que piense en otra cosa/ bien equivocado está/ nosotros nos divertimos/ al estilo de mayores/ no queremos minifaldas/ porque traen complicaciones.
Con esta panda de amigos/ cuanto me gusta a mí estar/ hombres sensatos muy buenos/ vecinos de Colmenar/ es esta peña de amigos/ la que voy a relatar.
Por si acaso ofendo a alguno/ siempre me dispensarán/ no lo hago a mala fe/ todo con sinceridad/ Benito Baonza el primero/ por no dejármelo atrás/ y a don Ricardo Vega/ también le gusta alternar/ cuando vamos por la calle/ nos mira mucho la gente/ también nos acompaña/ mi amigo Miguel Pariente/ y tenemos un amigo/ siempre dispuesto a servir/ y alternar con sus amigos/ aunque fue guardia civil / también el amigo Pablo/ de la policía urbana/ que se viene con nosotros/ siempre que le da la gana/ tenemos a José “El Gorra”/ también del Ayuntamiento/ que recorre con nosotros/ muchos establecimientos/ y también hay dos hermanos/ dignos de mi aprobación/ y el resto de los demás/ por simpáticos que son/ si queréis que os lo diga/ vais a saber más que yo/ se trata de Pablo “Téllez”/ y de su hermano el mayor.
El recorrido que hacemos/ es de diario normal/ en cada tasca, un chatito/ acostumbramos tomar/ por lo tanto el recorrido/ os lo voy a relatar/ y si alguno nos necesita/ ya nos puede ir a buscar/ desde las ocho a las diez/ nunca solemos faltar.
Empezamos en “Los Ocho”/ si antes no hay ningún tropiezo/ cuando salimos de allí/ derechos a en “Casa Cerezo”/ “Manolo” nos trata bien/ porque le hacemos un gasto/ siempre vamos hacia abajo/ a ver a “Juanito” Blasco/ después la “5ª Avenida”/ que nos da vinillo “Castro”/ nos tomamos muchos chatos/ y nunca nos vemos hartos/ de allí, a “Casa Mostacilla”/ que también lo tiene “Castro”/ unos lo tomamos tinto/ los otros lo toman blanco/ este señor “Mostacilla”/ es un señor competente/ y desde allí, a “casa “Morena”/ que lo tenemos enfrente/ “Manolo” nos da buen vino/ tiene buenas calidades/ y ya un poco parlanchines/ nos vamos para Hermandades/ allí estará “El Maletilla ”/ siempre dispuesto a invitar/ pues se pone muy contento/ cuando él nos ve pasar/ sus chatos son los primeros/ porque tiene condición/ y sin insistirle mucho/ le mete mano al jamón/ y de allí a “Casa Garbanzo”/ que esperándonos está/ siempre con su buen humor/ y un poco de seriedad/ por qué no pasa Benito/ ha acabarte de pagar/ y seguimos con la ruta/ que a diario hemos de andar/ llegamos a la “Gran Tasca”/ por no dejárnosla atrás/ y desde allí a “La Montaña”/ pues bien cerquita que está/ aquí ya nos despedimos/ con toda formalidad/ continua Juan y Benito/ porque tienen que pasar/ revista en los “Gavilanes”/ “La Campana” y algo más/ y con esto ya señores/ yo le doy fin a esta historia/ y si por algo he pecado/ ¡no podré ir a la Gloria!

Posdata: Con el permiso de su hijo Juan Luís, me he tomado la libertad de poner el título de la rima, porque no lo tenía, al igual que hacer unas pequeñas correcciones que he creído necesarias. Por cierto, en el artículo no he comentado nada relacionado con los toros, pues ahí va un inciso, Juan Luís es un gran aficionado a la Fiesta Nacional, y para finalizar, decir que he juzgado necesario el publicar estas pequeñas pinceladas sobre “La Fábrica de Algodón”, por formar su pequeña parte en la historia de Colmenar Viejo.

 

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS