¿Qué hago si es mi hijo quien realiza ciberbullying?

Sociedad
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El ciberacoso es una realidad en las aulas ante la que resulta fundamental realizar un trabajo conjunto en el hogar y en el centro educativo

El ciberacoso escolar es una realidad en las aulas de hoy en día. Y es más dañino que el tradicional acoso escolar, ya que se puede perpetrar durante las 24 horas del día sin que la víctima encuentre espacios de descanso y su imagen y reputación se vea afectada en poco tiempo, llegando a muchas personas. Es habitual que al abordar este tema la atención recaiga sobre la víctima, dejando en segundo plano al agresor. Sin embargo, se debe prestar también especial atención al menor ejecutor, que puede actuar de manera aislada o bien en grupo, la mayoría de las veces arropado por los observadores que de forma implícita también aprueban lo que sucede. En este artículo, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) a través de IS4K aporta recomendaciones para actuar e implicarse desde el hogar y desde el centro educativo cuando nuestro hijo es responsable de ciberbullying.

Mi hijo nunca haría algo así... ¿o sí?

Según un estudio de Educo, al 11 % de los padres con hijos acosadores le costaría admitirlo o bien quitaría importancia a la problemática. Es habitual que como padres estemos más preparados para prevenir que nuestro hijo se convierta en víctima de ciberbullying que para asimilar que sea nuestro niño o niña quien realiza el ciberacoso, por lo que cuesta tener que colocarse en ese lado.

Normalmente se clasifica a los agresores como impulsivos, con una personalidad violenta, con tendencia a romper las reglas, con abuso de poder o con dificultad para empatizar con otras personas. Y es que no existe un perfil concreto de víctima y acosador: cualquier menor puede adoptar indistintamente un rol u otro. De hecho, en ocasiones sucede que algunas víctimas de ciberacoso acaban convirtiéndose en acosadores, y viceversa. En este sentido, conocer a nuestro hijo será fundamental para atajar a tiempo comportamientos inapropiados y reconducir la situación.

Es igual de importante que en nuestra labor de mediación parental prestemos atención al uso que nuestros hijos hacen de las nuevas tecnologías y no pasemos por alto que ofendan a nadie a través de redes sociales o mensajería instantánea. Tampoco podemos permitir que nuestro hijo ría las bromas cuando sean otros los que acosen a un compañero, pues la actitud de espectadores es la que permite que el acoso perdure en el tiempo y acciones como dar like a un mensaje ofensivo es una muestra de aprobación y, por tanto, puede convertirse en un acto de ciberbullying. Es una buena oportunidad para revertir estas acciones aprovechando en su lugar las redes sociales para frenar una situación de ciberacoso.

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