Movilidad en la zona norte: entre soluciones enfrentadas y la urgencia de actuar

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Bajo el lema “Una movilidad digna en la zona norte de Madrid”, se ha convocado una manifestación para exigir soluciones urgentes a un problema que, desde hace años, condiciona el día a día de miles de vecinos.
Sin embargo, no todas las voces coinciden en el camino a seguir.

Tras asistir a la asamblea celebrada el pasado 7 de marzo en el Pósito Municipal por la Plataforma M50Ya, Sebastián Torres Bartolomé señala que percibió una clara inclinación hacia el cierre norte de la M-50 como solución principal, dejando en un segundo plano —o prácticamente fuera del debate— alternativas como el refuerzo del transporte público.

Según expone, apenas se abordaron medidas como el aumento de frecuencias en trenes y autobuses, la mejora de las conexiones entre municipios o el impulso de iniciativas como compartir vehículo.

Dos modelos enfrentados

El autor advierte de lo que considera una contradicción en el planteamiento actual: combinar propuestas como el cierre de la M-50 con la implantación de un carril Bus-VAO en la M-607.

“Motivar una propuesta mezclando dos soluciones antagónicas es, cuando menos, querer confundir al personal”, señala.

A su juicio, el único modelo realmente sostenible —tanto económica como social y ambientalmente— pasa por reducir el uso del transporte privado y apostar decididamente por el transporte público.

Una alternativa clara: más transporte público y carril Bus-VAO

Entre las propuestas que defiende, destacan:

  • Aumentar frecuencias de autobuses urbanos, interurbanos y conexiones con Madrid
  • Mejorar el servicio de Cercanías, especialmente su llegada a Soto del Real
  • Establecer frecuencias de 8 minutos en hora punta y 15 en horas valle
  • Impulsar el uso compartido del coche

En cuanto a la M-607, considera imprescindible la implantación de un carril Bus-VAO, pese a que desde algunos sectores se califique como inviable por su coste.

Críticas al cierre norte de la M-50

Torres Bartolomé se muestra especialmente crítico con la propuesta de cerrar el norte de la M-50, al considerarla una obra “faraónica”, costosa y de ejecución a muy largo plazo.

Además, advierte de su impacto ambiental, al afectar a zonas protegidas, y de un posible efecto contrario al deseado: atraer más tráfico y generar nuevos atascos en la M-607.

Una propuesta intermedia

Como alternativa, plantea aprovechar el futuro tercer carril de la M-607 para implantar un sistema flexible:

  • Carril Bus-VAO reversible en horas punta
  • Uso como carril normal en horas valle

Una fórmula que ya se ha planteado en otras vías como la A-2 y que permitiría optimizar la infraestructura sin renunciar a priorizar el transporte colectivo.

Apunte final

Al final, el debate no es solo de carreteras, sino de modelo.
Más coches o mejor movilidad.
Más asfalto o más inteligencia.

Y en ese cruce de caminos, la zona norte lleva años esperando algo más que promesas.