El verano avanza y, con él, las llamas vuelven a devorar miles de hectáreas en la Península Ibérica. Sin embargo, más allá de las altas temperaturas y la sequía, los incendios que asolan la Comunidad de Madrid y Castilla y León dejan al descubierto una realidad preocupante: el choque entre la evidencia científica sobre el cambio climático y las políticas de gestión desarrolladas en ambas comunidades autónomas.