Hay rincones de España donde la historia no está en los libros… sino en las piedras, en el silencio y en los caminos. Y es ahí donde se mueve “La Historia en Bicicleta”, el canal de Carolina Muñoz y Carlos Rubio, que vuelve a pedalear por la provincia de Soria para descubrir pequeñas historias que casi se han perdido en el tiempo.
En esta ocasión, la ruta arranca en Velamazán, un lugar que guarda una historia tan curiosa como adelantada a su época: el intento de volar con un planeador a principios del siglo XX. Detrás de esta idea estaba José María González de Castejón y Olazábal, un personaje fascinante que mandó construir una torre para lanzarse al vacío… o al menos intentarlo.
El vuelo nunca llegó a producirse. El vecino que iba a protagonizar la hazaña, cuando estaba a punto de saltar, decidió quedarse en tierra. Pero la historia, esa sí, quedó para siempre.
Entre torres, iglesias y memoria
Más allá de esta anécdota, Velamazán es un pequeño tesoro histórico. Su torre islámica de vigilancia recuerda el origen del pueblo, mientras que edificios como la iglesia de la Santa Cruz —con su peculiar campanario al que se accede en ascensor— o el Palacio de los Marqueses aportan ese aire señorial que aún se respira entre sus calles.
La ruta continúa hacia Barca, donde las huellas del pasado siguen visibles en antiguas torres de vigilancia ligadas al control del Duero. Allí, la iglesia de Santa Cristina sorprende con su galería porticada y sus misteriosas esculturas, como un atlante que parece sostener el peso del tiempo o figuras que evocan antiguos profetas.
La grandeza de lo pequeño
El viaje termina en Lodares del Monte, uno de esos lugares donde el silencio lo dice todo. Su iglesia románica de San Pedro, humilde pero llena de detalles, refleja el esfuerzo de comunidades pequeñas que, hace siglos, levantaron auténticas obras de arte con lo poco que tenían.
Y es ahí donde surge una de las reflexiones más potentes del recorrido: cómo pueblos diminutos fueron capaces de construir templos que hoy siguen en pie, como testigos de una época en la que la fe, el esfuerzo colectivo y el arte caminaban de la mano.
Con “El sueño de volar”, Carolina y Carlos no solo nos cuentan una historia… nos invitan a mirar de otra manera. A entender que, a veces, los grandes relatos están escondidos en los lugares más pequeños.