Son tantas las cosas que pensar...
El tiempo, uno de ellos.
La razón, quizá.
El olvido que ya no recuerdo.
Y el silencio callado que llevo dentro, gritando.
Siento que todo, junto en un mismo instante, se pierde en el viento.
Mis manos, hoy aún firmes; mañana serán huesos retorcidos por el tiempo.
Y pienso que el tiempo también olvida.
Olvida los nombres, las voces, las almas lejanas.
Y siento...
que siento que siento...
Quizá sean olvidos pendientes.
Quizá recuerdos que, sin darme cuenta, también he olvidado.
Quizá el tiempo no nos robe la vida; quizá solo nos vaya convirtiendo, poco a poco, en recuerdo de nosotros mismos.
Hoy, mientras observaba una simple peonza girar sobre la mesa, comprendí que, a veces, también nosotros seguimos girando por la inercia de los sueños, de los recuerdos y del amor. Hasta que un día nos detenemos y descubrimos que lo único que permanece es aquello que fuimos capaces de sentir.
— Diego Pedrosa
