acceso habitual para ganaderos, caminantes y vecinos hacia caminos históricos como Pedrezuela, Fuente del Moro o la Huella de San Isidro, hoy permanece intransitable. Una situación que obliga a muchos usuarios a buscar alternativas por la carretera de San Agustín, con el consiguiente riesgo.
Un problema que viene de lejos
Este punto no es nuevo en la historia del municipio. Cuando se construyó la M-607 en los años 70, varios caminos tradicionales quedaron cortados, obligando a rediseñar los accesos.
En el caso del Pozanco, se unificaron varios pasos en una zona baja, habilitando un sistema de drenaje natural que durante años funcionó, aunque con ciertas dificultades.
Pero con el paso del tiempo —y sobre todo por la falta de mantenimiento— ese sistema acabó colapsando. El resultado: el paso se inundó y dejó de ser utilizable.
Soluciones provisionales… que no funcionan
Tras la preocupación vecinal, y una pregunta trasladada al Pleno municipal, se realizaron algunas actuaciones: limpieza de la zona y la instalación de una arqueta elevada conectada mediante tuberías.
Sin embargo, el sistema requiere bombas de achique para elevar el agua, y el nivel freático vuelve a inundar el paso una y otra vez. Es decir, una solución que no termina de resolver el problema de fondo.
Un acceso clave cerrado
La consecuencia es clara: una amplia zona del entorno rural del noreste de Colmenar Viejo ha quedado, en la práctica, aislada para muchos usuarios habituales.
Ganaderos, senderistas y vecinos ven cómo un paso tradicional sigue inutilizado, afectando tanto a la actividad rural como al disfrute del entorno natural.
Esperando una solución definitiva
Mientras tanto, la situación sigue igual. Más de dos años después, el paso continúa cerrado y sin una solución clara a corto plazo.
Y como bien dice quien conoce el terreno:
“nunca las aguas corrieron hacia arriba”.
Puedes escuchar la referencia musical aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=wAJ4SVk48ZY&t=5s